La playa y el mar tropical son los dos lugares por los cuales los dueños de casa, se sienten más atraídos. La tranquilidad y la serenidad que transmite el mar calmo del trópico, así como la frescura, calidez y luminosidad que reportan las playas tropicales, eran lo que ellos querían sentir cada vez que ingresaran y permanecieran en su living…Pero también había necesidades estrictamente familiares que debían ser contempladas antes de echarse manos a la obra: por ejemplo, adaptar ese espacio tanto para grandes como para chicos…
Entonces, la solución escogida para cumplir esta última misión fue la sectorización del espacio en dos, por un lado, un playroom en el cual sus hijos pudiesen tener un espacio para divertirse libremente y por otro el living, en el cual la pareja pudiese compartir momentos con amigos, mirar películas, entre otras actividades. Mientras tanto, para crear la atmósfera y el clima de playa se decidió jugar principalmente con los colores que acercan visualmente a aquellos paisajes.Así es que para la pared principal se escogió el color Mar del Caribe (Alba) y para el resto de las paredes el color Amarillo Margarita (Alba); ambos transportan el sol y la arena y le aportan calidez y luminosidad al ambiente.
El living se decidió armarlo en la parte más alta del espacio por la conexión directa que tenía a través de una barra a la cocina, mientras que el playroom se dispuso en la parte más baja. Sin embargo, la decisión generó un problema extra porque de ese modo el playroom quedó conectado directamente a la entrada de la casa y los clientes no querían que ésa fuese la primera visual al ingresar a la vivienda, entonces, fue necesario realizar una segunda sectorización a partir de una pared de ladrillos de vidrio la cual reportaría dos beneficios, por un lado, le aporta luminosidad natural a la zona y por otro limita la visualización del playroom. Por otra parte, a la transformación de clima y espacios se le sumó la necesidad insoslayable de reemplazar el piso de madera existente que como consecuencia de una pérdida de agua sufrió los embates de la humedad y se encontraba en malísimas condiciones. Como el piso de la entrada de la casa, la chimenea, las puertas y las ventanas son de madera se optó por un porcellanato de color claro enmarcado dentro de una guarda de madera, ya que de ese modo se le imprimiría al ambiente unidad y continuidad con los materiales preexistentes.
Y por último, para cerrar un círculo perfecto se optó por la modernización de los sillones, teniendo como objetivo principal el hacer más sencilla su limpieza. Se retapizó la estructura en cuero y los almohadones con cierre en chenille, todo en color marrón chocolate.
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