Los clientes necesitaban contar un dormitorio solo para su hijo de doce años y decidieron desarmar un escritorio para poder brindarle a su hijo un espacio propio. Este cuarto, además de utilizarlo para descansar, debía contar con un espacio parar estudiar.
Para poder cumplir con las necesidades de los clientes se optó por sacar las bibliotecas amuradas que cubrían dos de las paredes y solo se dejó una. Se colocó un escritorio y un mueble bajo con dos estantes que se utiliza como mesa de luz y además sirve como apoyo al escritorio por su espacio de guardado. Sobre el escritorio se colgó una pizarra de corcho.
El color turquesa es tranquilizante y refrescante, es ideal para el cansancio y el estres mental acompañado con los colores tierra genera un espacio sereno y relajante para poder descansar o estudiar.



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